No es un adiós.

Por: Ampimagesaro Álvarez Ramírez  @orapmar

Llega la madrugada y me anuncian de su deceso. No lo podía creer. Fue una mezcla de sorpresa y dolor. No nos acostumbramos a esa idea en que desaparecen las personas a las que amamos.

Cómo olvidar, si en este momento llegan arremolinados todos los recuerdos que mi materia gris ha podido registrar: cuando mi madre se sentaba a oír sus extensos discursos y nos iba comentando sus intervenciones, cuando alguien alertaba a gritos que pasaba Fidel en su jeep, camino a alguna diligencia, cuando en cada momento nos aleccionaba con sus comentarios.

Yo no entendía aquel amor platónico. Claro, era el amor a un hombre del que no habría otro igual, un hombre que su modestia lo agigantaba más allá de esa imagen impresionante, de la que muchos fuimos testigo. Recuerdo cuando lo tuve ante mí en aquella ocasión en la que los cubanos nos pronunciábamos por el carácter irrevocable de nuestro socialismo. Allí con sapiencia conocía de nuestros criterios.

Y…,¡qué decir de su mirada penetrante, su mano en la barbilla o el arrugado de su entrecejo! Era muestra de meditación o el análisis de algún asunto.

Cuántos no recordamos aquel momento de… ¿“Voy bien Camilo”? o la expresión popular,  “eso… no lo sabe Fidel”. De ahí el amor a este hombre  universal, por el que mundo hoy no le da un adiós, sino un hasta siempre. #orapmar, #La_Voz_Litoral, #FidelCastro

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