MAYABEQUENSES A LA VANGUARDIA

Por: Greter Serrano

Seis años atrás, un nueve de enero del dos mil 11 quedó instituida oficialmente la nueva división político administrativa de Cuba, fue el momento preciso en que los habitantes de esta región dejamos de vivir en La Habana y sin movernos de casa nos mudamos hacia un nuevo lugar, Mayabeque.

Por supuesto, no todo es color de rosas, y al principio algunos vecinos de la nueva división territorial se mostraban un tanto reacios al cambio.

Pero el tiempo todo lo cura y una acción vale más que mil palabras, por eso el sentido de pertenencia de los que hoy aceptan el gentilicio de mayabequenses ha ido creciendo producto a los resultado que exhibe la provincia más joven de Cuba.

Entre ellos radica la transportación, la situación del transporte público, no es un secreto para nadie que constituye una queja recurrente en todas las Asambleas del Poder Popular.

Sin embargo luego de la constitución de Mayabeque, viajar hacia San José de las Lajas, hacia Güines, e incluso moverse entre algunos pueblos y municipios constituye un alivio para la población.

También en dos sectores de gran importancia para mejorar la calidad de vida de cada ser humano, me refiero a educación y salud, con una universidad provincial que acoge en su seno a las más diversas mentes listas para ser los futuros maestros, ingenieros, y licenciados.

Además de los avances en diferentes hospitales con la llegada de nuevos equipos, reparación de salas y la formación de nuevos jóvenes, futuros médicos de nuestro territorio.

Y qué decir de las comunicaciones, cuando ya todos los municipios del territorio están conectados en la red de redes a través de la señal WIFI, con los beneficios que ello conlleva.

Mayabeque posee fértiles suelos, propios para las cosechas de viandas, hortalizas, vegetales y frutas, además de permitir la cría de ganado.

Son solo seis años, aún estamos en proceso de consolidación, pero desde ya podemos decir MAYABEQUENSES A LA VANGUARDIA

TENEMOS LOS MISMOS DERECHOS

Por: Greter Serrano

La educación es uno de los sectores más bellos y a la vez, es uno de los más difíciles dentro del sistema laboral de nuestro país.

Sé que sueno bastante categórica cuando es mi trabajo ser imparcial, pero ninguno de los amigos que están en sintonía me dejará mentir.

Aunque es cierto que, como dice la expresión del argot popular: “la educación comienza en la cuna y culmina en la tumba”, y que todos tenemos la labor de instruir a las nóveles generaciones, también es cierto que la labor diaria de aquellos entendidos en la materia es fundamental.

En tal sentido, nuestro país cuenta con el logro de preparar a sus profesores en las diferentes enseñanzas, ya sea primaria, secundaria o técnico superior.

Pero también existe la enseñanza especializada para aquellos niños que muestran dificultades que limiten el desarrollo de sus habilidades de aprendizaje, la cual no solo representa una obra de infinito amor y dedicación, sino además, es una de las mayores evidencias de valores humanos.

La atención individualizada de cada alumno caracteriza el método de educación que puedan recibir los niños, adolescentes o jóvenes que presenten una discapacidad.

No importa el estado físico-motor de los individuos, si tienen alguna debilidad auditiva o visual, si son niños con dificultades de aprendizaje, si están internos en hospitales o simplemente viven en zonas rurales, lo cierto es que el sistema educacional cubano se rige por la premisa de que TODOS TENEMOS LOS MISMOS DERECHOS