POR LA SENDA DE LA HISTORIA

44Por: José L. Guzmán

Leer al maestro y nutrir el espíritu de la sabia patriótica que cubre sus palabras, debe ser el regocijo de cada cubano. La prosa, el verso y la oratoria, fueron dones que recibió Martí desde edades tempranas, los cuales desarrolló su educador Mendive con una excelente enseñanza y una espiritualidad que lo ayudó a percibir los males que aquejaron a Cuba, otrora colonia de España y qué sufría bajo un dominio inhumano.

Los desmanes de la sociedad en la que nació nunca pasaron sin un análisis por la mente de Martí y entonces al rememorar su primera experiencia con la esclavitud escribió estos versos:

“Un niño lo vio, tembló de pasión por los que gimen y al pie del muerto juró, lavar con su sangre el crimen”.

Conmovedoras estrofas ¿verdad?, estos hechos calaron tan hondo en el noble corazón del entonces Pepe, que lo hicieron entregar su vida a la causa independentista y por eso, murió en “Dos Ríos” como un hombre pleno al cumplir la voluntad que plasmó en estas líneas:

“no me pongan en lo oscuro a morir cómo un traidor, yo soy bueno y como bueno, moriré de cara al sol”.

El sentido de pertenencia hacia su tierra fue un sentimiento que lo acompañó durante todo el transcurso de una vida de lucha por la conquista de un bien común, la libertad, también el amor a la familia y en especial a su madre lo representó en su obra y en los versos sobre aquel trágico suceso del Teatro “Villanueva”, expresó:

“y después que nos besamos como dos locos, me dijo, vamos pronto, vamos hijo, la niña está sola, vamos”.

La vigencia de la palabra Martiana es tan grande, que en nuestros días podemos aplicar sus doctrinas como ejemplo de cómo conducirnos en todo momento.

Fue además El Apóstol un hombre previsor del futuro y en su carta a María Mantilla, demostró la importancia de forjar valores en la juventud para así evitar la pérdida de los mismos ante lo material y por eso escribió:

“Mucha tienda, poca alma. Quien tiene mucho adentro, necesita poco afuera”.

Pero fue ese mismo Martí el que cien años después de su natalicio, inspiró a jóvenes cubanos, que hoy son mártires de la nación, asaltar el Moncada al mando de nuestro Eterno Comandante en Jefe y forjar la epopeya de La Revolución Cubana y llevar a cabo la materialización de la Cuba que soñó en los lejanos tiempos de la gesta independentista.

Por tal razón, el Héroe Nacional y Fidel, funden sus ideales y trascienden épocas al caminar juntos ,guiándonos ,por la senda de la historia.

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