UN LIBRO DE INTERÉS PARA LOS POBLADORES DE SANTA CRUZ DEL NORTE

Por: Ángel Ribot Enríquez-Historiador de Santa Cruz del Norte.
El antiguo batey del Central Hershey fue y es sitio de emigrantes. Aquí vinieron a poblar, entre otros, numerosos individuos de las tierras caribeñas de Barbados, Santa Lucía, Jamaica, San Vicente…Llegaron a inicios del siglo XX, con el equipaje lleno de quimeras y la camisa de soñar. Cargaron con sus costumbres y tradiciones, y, entre piedra y piedra levantaron sus esperanzas y sus familias. Se asentaron en aquella tierra azucarera y con el mismo impulso fundaron un pueblo, e hicieron nacer a nuestra gente, la gente de Hershey.
Hoy, los descendientes de aquellos emigrantes pueblan tanto el antiguo batey como el poblado de Santa Cruz del Norte. Y sus aportes a la cultura cubana, se integran a la identidad santacruceña. Son parte de nuestra historia local y nacional.
Esta temática fue abordada en el libro ¨ Hershey ¨, de la autora Amarilys Ribot, publicado en el 2008 por la Editorial Unicornio.
Pues bien, el día 10 de febrero de 2017, en el marco de las actividades de la 26 edición de la Feria Internacional del Libro de La Habana, la escritora barbadense Sharon Milagro Marshall, realizó la presentación de su libro, en inglés ¨ Tell my mother I gone to Cuba ¨, que traducido literalmente significa ¨ Dile a mi madre que me fui para Cuba ¨.
La obra recoge todo un trabajo de investigación que realizó la autora, a través del cual narra la historia de la emigración de Barbados para Cuba en la década de 1920. Específicamente, cuenta la historia de cómo se asentó su familia en el batey del antiguo coloso azucarero de Santa Cruz del Norte, así como la añoranza y la nostalgia por su tierra.
Por supuesto, la experiencia vital de esa familia barbadense, con numerosos descendientes en Cuba hoy, es aplicable a la de otras familias de diferentes nacionalidades caribeñas. No es preocupante que la narración se realice en idioma inglés, porque sus ancestros se ocuparon de crear escuelas que impartían sus clases en su idioma natal, y transmitieron, de generación en generación, además del idioma, religión, costumbres y tradiciones.
Se trata de una historia que no podemos soslayar porque se integra a la formación de la cultura cubana de hoy.
Y realmente además de constituir un homenaje para aquellos que cruzaron el océano y plantaron sus huesos en esta isla antillana, los que encallaron, cargados de sueños en nuestra tierra, para dejar raíces que, al menos en esta región nos dan un matiz algo especial, porque gracias a esa mixtura, en la zona se han enriquecido los hábitos alimentarios y otras costumbres; se practican desde siempre y con el mismo interés la pelota, el fútbol y el críquet, y en cualquier cuadra puede usted encontrar a un profesor de inglés.
El autor de este artículo tuvo la oportunidad y el placer de conversar con la escritora barbadense, y coincidimos en que por razones históricas, sería muy conveniente que el libro existiera en las bibliotecas santacruceñas y pudiera adquirirse en la librería del Municipio cuando nos lleguen al mismo las ondulaciones de la Feria. Pensar en su edición en español sería adecuado también.
Nunca podemos olvidar nuestra condición de caribeños; recordemos al estibador y poeta matancero, Jorge García Makú, cuando habla de una de las tres palmas más originales de la poética cubana, al describir a Cuba como una palma acostada en el Caribe.

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