La historia toca la fibra del corazón

Por: Ismarys O´Farril

De niña adentrarme en la historia me fascinaba, los relatos y cuentos narrados por mi abuela cada noche, sobre los abusos e injusticias que sufrían por la dictadura hizo que creciera en mí, la curiosidad de intercambiar con protagonistas de hazañas que bien valdría la pena publicar.

Sirva este preámbulo para reconocer la heroicidad de una mujer Santacruceña que con sólo 18 años decidió ir a las montañas orientales, para con fusil al hombro integrar el pelotón del tercer frente Mario Muñoz comandado por Juan Almeida Bosques.

La fémina Esperanza Sotomayor Pérez nos trasladó desde el coloquio efectuado en la emisora del litoral, hacia las elevaciones de contramaestre y Santiago de Cuba. Con sencillez y humildad contó de su inconformidad con los toques de queda y atropellos que sufrían los cubanos.

En la zona Oriental tuvo que adaptarse a convivir con los integrantes de su pelotón, hombres en su totalidad, los cuales la  admiraban con respeto por ser la única mujer.  La  razón de estar allí era notable, defender la patria al precio que fuese necesario.

Durante todo el tiempo que permaneció le fueron designadas diversas misiones de rescate de armamentos, además de las  tareas en la cocina y la enfermería, disposición que nunca  faltó a pesar de las difíciles condiciones de la vida de campaña.

Hoy esta valerosa combatiente peina canas, pero está en el corazón de todos los santacruceños y por supuesto integra las gloriosas páginas de una historia que conllevó al gran triunfo de la Revolución Cubana.

Cuando celebramos el ocho de marzo día Internacional de la Mujer es meritorio rendir tributo a todas aquellas  que participaron en las acciones que desde el llano y la sierra supieron tocar las fibras más sensibles  del corazón.

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