Condenan estudiantes universitarios nuevas maniobras yanquis

Tomado de Granma

f0068843Justo ante el monumento que inmortaliza a Julio Antonio Mella, como ejemplo en la lucha revolucionaria y antimperialista, estudiantes de la sede universitaria que lleva su nombre en Santiago de Cuba, condenaron las maniobras con que el gobierno yanqui pretende manipular a la juventud cubana me­diante la organización World Learning.

«Solo faltan algunos meses para volver a mi ciudad de Las Tunas graduado como ingeniero civil y en estos cinco años todos los estudios los ha garantizado gratuitamente nuestra Revolu­ción, de ahí que no necesitamos ninguna beca de los Estados Unidos» dijo a Granma en la combativa concentración Orestes Martínez Guerra.

Al igual que él, los más de 14 000 estudiantes de las 55 carreras con que cuenta la Universidad de Oriente en sus 13 facultades, desenmascararon las verdaderas intenciones de las supuestas becas lanzadas por la organización «no gubernamental» World Learning hacia un país con uno de los mejores sistemas de enseñanza del mundo.

También jóvenes de varios centros educacionales de Ciego de Ávila se sumaron al rechazo del nuevo plan del Gobierno norteamericano. En el parque universitario Ernesto Che Guevara, estudiantes de la Facultad de Ciencias Médicas José Assef Yara se reunieron para levantar sus  voces de condena a ese proyecto.

Pedro Miranda Hernández, del segundo año de Estomatología e integrante del secretariado de la FEU de la facultad, denunció la esencia subversiva y manipuladora de los planes de becas promovidos desde territorio norteamericano para formar, entre la juventud, supuestos líderes de opinión y agentes de un cambio que nada tiene en común con el proyecto social de la Revolución Cubana.

Tan categórica, como certera, resultó la intervención de Abel Mayea, presidente de la FEU: «En las becas concedidas no hay segundas intenciones. Queda claro que lo que quieren es someternos».

«Cuba no se opone a los intercambios, pero estos deben ser con respeto y con total apego a la institucionalidad. Ellos no podrán ofrecernos más que lo que la Revolución nos ha dado en 58 años», sentenció.

 

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¿La edad de la «inocencia»?

Muchos consideraban revoltoso a Alejandro Sánchez Fernández en sus años de preuniversitario. Todo porque, como dirigente estudiantil y buen alumno, trató que sus compañeros fueran protagonistas de cuanta acción se realizaba en la escuela. Por ello parecería que no hubo casualidad cuando el pasado año se convirtió, junto a una treintena de estudiantes de varias provincias, en uno de los escogidos para viajar a Estados Unidos y recibir «cursos de liderazgo», auspiciados por la organización «sin fines de lucro» World Learning.

La sospecha la manifiesta el mismo Alejandro, mientras devela todo lo que sobrevino después de aquella selección, y asegura sentir orgullo de vivir en Cuba y de que podrá formarse a partir del próximo año en una de las más nobles y humanas profesiones: la del magisterio. Hace muy poco terminó sus estudios en el Instituto Preuniversitario Mártires de Porvenir, del municipio de Diez de Octubre, y ahora cumple con el Servicio Militar Voluntario.

Conoció de la beca que ofrecía la «organización no gubernamental» norteamericana por una amiga que lo convidó a aplicar juntos, tras conocer de la propuesta en las redes sociales, una de las vías por las que se ha expandido el llamado Programa de verano para jóvenes cubanos, diseñado desde 2015 por la World Learning sin la aprobación del Gobierno Revolucionario cubano.

«Juntos aplicamos, pero a ella no la escogieron. Fue un proceso en el cual solicitaban varias cosas, entre ellas la autorización de nuestros padres, una boleta con las notas, una planilla con datos personales —no solo míos, sino también de mis padres—, dos cartas de recomendación, una de un profesor y otra de una organización o institución.

«Luego de enviar todos esos datos, pasado un mes, me hicieron una llamada desde Estados Unidos, en la que me notificaron que estaba seleccionado dentro de un grupo, al cual además le realizarían una serie de entrevistas por teléfono. Esta fue de preguntas casi idénticas a las de las planillas, y otras que eran situaciones sicológicas para medir tu reacción y todo lo referente a las relaciones grupales. Después de este paso me hicieron otra llamada, donde finalmente confirmaron que había sido aprobado».

Cuenta el joven que los organizadores mandaron los fondos para elaborar el pasaporte y el pago de entrevistas. «Días antes de viajar a Estados Unidos los que íbamos a la beca nos reunimos para conocernos. A nuestra llegada al aeropuerto de Washington nos recibieron ocho miembros, de ascendencia hispana y afroestadounidense, del equipo de la World Learning, quienes eran los encargados de atendernos.

«Luego nos llevaron a una villa campestre del Estado de Virginia y estuvimos tres días haciendo técnicas grupales para conocernos. Era como una preparación, donde se nos imponía de las reglas del Programa, entre las cuales estaba el no acceso a las nuevas tecnologías.

«Nos planteaban que no podíamos entrar en las redes sociales ni colgar fotos, información, ni lo que estábamos haciendo. Según ellos por nuestra propia “seguridad”. Sin embargo, me pareció extraño que quienes patrocinaban la beca lo hacían constantemente. Después de un tiempo decidimos también usarlas, sobre todo Facebook. Entonces ellos se hicieron amigos de nosotros en esa red y controlaban las cosas que poníamos.

«De ese lugar nos llevaron a la Universidad de Virginia y ahí recibimos clases, entre estas de Inglés, ejercicios en habilidades de liderazgo, los migrantes, el sistema político norteamericano y evaluaciones sobre las tendencias para las elecciones presidenciales de ese país. Visitamos la casa de los presidentes norteamericanos Thomas Jefferson y James Madison, en las que nos hablaron muy bien de los «padres fundadores» e intentaban hacérnoslos ver como los mejores del mundo, conociendo nosotros que ellos expresaron siempre el interés de su Gobierno de apoderarse de Cuba».

Recuerda Alejandro que mientras ello ocurría, tanto a él como al resto de sus acompañantes les llamó la atención que Thomas Jefferson tenía más de 300 esclavos, y James Madison 700, y que luego de la independencia de Estados Unidos no los liberaron. «En un momento le preguntamos a la museóloga porqué no los liberaron, y esta argumentó que era parte de su economía… Se le vio sorprendida cuando le comenté que quienes iniciaron la guerra de independencia en Cuba, como Carlos Manuel de Céspedes, su primer gesto fue liberar a los esclavos.

«En la beca se iban dando contradicciones de este tipo, choques en las concepciones, en los valores. Nos dimos cuenta también de que existía un desconocimiento del tema Cuba al hablar con los pobladores. Es una desinformación tan grande que ellos referían que aquí hay falta de libertades religiosas, discriminación por orientación sexual, que no podemos ver películas norteamericanas, que está prohibido hablar inglés, que queman las banderas de Estados Unidos y que se violan los derechos humanos». Sigue leyendo ¿La edad de la «inocencia»?

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